Por el Comité de Transparencia-Montreal
Realmente es lamentable que ninguna fuerza política canadiense reclame por la Democracia en Honduras y por lo mismo, las sanciones de los EEUU., como de la propia OEA, aparecen como medidas tibias y en el caso canadiense como tácito apoyo al golpismo. La ultraderecha a la cual representa el conservador Primer Ministro Harper puede sentirse orgullosa de esta actitud coludida con el golpismo, pero los otros Partidos como el NDP, de clara tendencia progresista y el Bloque quebequense (BQ) de inspiración popular y nacionalista, …. nos preguntamos … qué los mantiene en tanta pasividad? No es fácil comprenderlos o fueron las vacaciones?
Además, si hubo el interés de mediación con la participación del Presidente Oscar Arias de Costa Rica, nos parece que además de fracaso, fue una vía equivocada, pues el golpista trató de asesinar a la Democracia y no hay justificación para mediar con un criminal, menos como criminal del Estado de derecho de Honduras.
En anterior oportunidad, cuando daban el golpe en Venezuela al Presidente Chávez (felizmente resultó golpe fallido), la fase del golpe coincidió con una presentación en la UQAM (el 15/04/2002) de tres embajadores canadienses en América Latina (Chile, Colombia y Brasil), donde explicaban la situación de los países donde estaban destacados y cuando algún estudiante les preguntó sobre el golpe, los tres diplomáticos expresaron su conformidad, ellos estaban de acuerdo con el golpe –como si fuera una consigna de Relaciones exteriores- bajo el beneplácito de varios participantes como el exdirector del Observatorio de las Américas Dorval Brunelle, el propio ex diputado del BQ Oswaldo Núñez de origen chileno, pero también, bajo el estupor de algunos estudiantes y otros que de inmediato nos retiramos, entre estos últimos el ex Cónsul de Brasil en Montreal.
Sin embargo, fuera de esas posturas golpistas y antidemocráticas, propias de la derecha, la población canadiense es mayoritariamente democrática, promueve y refuerza la democracia en todos los ámbitos de nuestra sociedad y también, a través del gobierno, se constituye como patrocinador de la democracia en el Mundo, donde contribuye financieramente de forma especial con la OEA para todo el Continente; pero, ahora sobre la situación de Honduras que decir, a más de un mes del golpe?
No nos olvidemos que la Democracia es la única expresión legítima del ejercicio del poder político, las libertades y el respeto a los derechos humanos jamás se debe supeditar a intereses ideológicos o económicos. La historia de los miles de latinoamericanos asesinados, desaparecidos y torturados en la década de los setenta, ha sido el producto macabro de subordinar la institucionalidad democrática y los valores permanentes de la libertad y la dignidad humana a las ideologías de “salvación” del orden y el statu quo.
Los golpistas en Honduras como sus eventuales protectores externos –la extrema derecha- quieren justificar el golpe aduciendo que el gobierno de Zelaya estaba en un proceso de afectación de la institucionalidad democrática, para afincarse en el poder a través de la reelección. Esta posición no es democrática. Retrocede el debate político latinoamericano a las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado, donde la democracia se supeditaba a la voluntad política de los militares –entonces golpistas- y se justificaban los regimenes de facto “en defensa de la democracia”.
Cualquier alteración de la institucionalidad democrática en Honduras, si la hubo, debió combatirse dentro de la democracia y utilizando los propios estatutos de la OEA y la Carta Democrática Interamericana que prevén esas hipótesis del golpismo. La Carta es un instrumento que legitima la acción de los estados. Esta es la competencia de los gobiernos.
En ese ejercicio responsable y como exigencia de la población democrática, el gobierno canadiense debe retirar de inmediato a nuestro embajador en Tegucigalpa y suspender toda la ayuda bilateral –de gobierno a gobierno-. Es inexplicable que hasta ahora no se haya adoptado esta decisión. Y el Gobierno debe pedir que la OEA decida sanciones de mayor envergadura, incluidas la suspensión inmediata de las exportaciones e importaciones desde y hacia Honduras. Si se actuó bien en Haití, porque no hacerlo con Honduras?
lundi 3 août 2009
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